El CrACk O La MuErTe AnUnCiAdA De La RuTiNa

Se ha roto por todas partes, no queda pegamento ni coherencia.
Llegó al abismo y se tiró, no hubo duda alguna en su caminar errático.
Los agobios y los miedos manejaban todos y cada uno de sus hilos.

Mientras caía explotó, y se olvidó de pensar en los daños colaterales.
Las esquirlas de su egoísmo se repartienron en el aire pero,
¿cómo evitar lo innato y lo instintivo?

Todo está roto, moribundo...pero no muerto.
En la sala de aislamiento, tratando de recomponer lo que un día tuvo sentido y ya no lo tiene.
Ha rechazado todas las visitas, todos los medicamentos.
Confía en las terapias alternativas, en su propia fuerza, la que un día tuvo.
Pero no sabe hacia donde ir, ni sabe donde quiere llegar...ni sabe lo que ha podido perder.
Es incapaz de analizar las consecuencias de su suicidio...
Sólo es consciente de que hace demasiado tiempo que no se hace el amor.

No queda ninguna certeza, el Crack se llevó toda la rutina en la que andaba perdida.
Tan inconsciente que no se dió cuenta de que perdía su seguridad,
que su voz se quebraba, que lo divertido ya no era tan divertido.

Quizás sea una loca de remate,
Conocedora de la extrañeza de sus actos...
Disculpen las molestias, pero lo hecho hecho queda...


SoY

Soy la tristeza que acompaña el dolor , soy la luna que tapa el sol.

Soy el día perfecto para entrar en tu corazón.

Soy la contradicción, de tu miedo y tu valentía.

Soy el muñeco y la muñeca con la que duermes cada día.

Soy el que ocupa espacio entre tu mente y tus pensamientos.

Soy el ciento por ciento que das en los momentos mas violentos.

Soy parte de tu amante, y parte desencadenante de tu arte.

Soy causante de lagrimas y miradas a las que enamorarte.

Soy tu suerte y ganas, Soy el que te levanta cada mañana.

Soy la palabra realista, Soy la idea extremista y la sonrisa más vista.

Soy quien te mantiene despierto, Soy tu cactus en el desierto.

Soy tu futuro incierto, Soy con quien sueñas y susurras al descubierto.

Soy la verdad que te importa, Soy la mentira que no soportas.

Soy el llanto mas implicado, Soy la victoria que has deseado.

Soy el abrazo más esperado, Soy el mejor invierno.

Soy el principio inesperado. Soy, al fin y al cabo, el final más buscado.

No lo sé

Odio no saber el por qué.
Lo odio, porque escapa de mi control.
Es algo soportable, no moriré de ello, pero joder, jode.
No diré dolor, porque no puedo saber si duele cuando no sé lo que es.
Sólo conozco sus consecuencias.

Mi sonrisa se ha perdido....en su lugar ha quedado una mueca extraña que casi nunca se apaga, haciendo que todo parezca normal ante los ojos que nunca han mirado dentro de los míos.
Así es realmente fácil.

La muralla está ahora en su máximo esplendor, encabezada por mi independencia. Esa que me aleja del mundo y a la que anhelo, pero que ha hecho de mi un saco de huesos. Duro de roer y pesado. Muy pesado los domingos de guardar, y mucho más los puentes de disfrutar.


No quiero, y es un no querer que no cuesta. Tantas veces ensayado que ha bajado del escenario y camina a mi lado. Nunca le duelen los pies ni le pesa el cansancio. No se irá, yo misma lo he creado.

Y sigo sin tener una razón, un algo de peso que me ayude con esto, pero...¿cómo se supera algo que no comprendes?

Cerrando hermosos ciclos...

http://www.youtube.com/watch?v=IkYsDbSBIu8

Sin nada más que decir aparte de sentir...

Cogiendo Aire...

Cuando llevas caminando un largo rato, es inevitable parar a coger aire. El riesgo es tremendo, pero la necesidad del cuerpo puede con todo lo demás (como siempre).

En ese momento puedes escuchar, observar y sentir con mucha atención. Nada se pasa por alto y todo cala en los huesos. Incluso, a veces, cala en el corazón.

Mientras caminas a paso ligero es complicado que algo te afecte, porque no puedes perder de vista el camino. Pensar es una pérdida de tiempo, cuando un paso termina hay que comenzar a dar el siguiente, visualizar obstáculos que puedan dañar para evitar cualquier riesgo. El pensamiento y la meditación quedan a un lado. Es todo mucho más fácil asi.

Pero sentada en el camino no tienes que prestar atención al siguiente paso, porque no lo darás. Sólo puedes pensar y analizar las huellas del ayer. Y en los transeúntes que pasan...Algunos se sientan a tu lado, con la misma desazón que tú.
Te asustas, porque ahora ves el mañana que llegará aunque tu no camines, pero al no caminar, si podrás pensar en el...¿y ésto como se hace?

No todo es malo en los descansos. Puedes volver a sentir ilusión, incluso emocionarte! Vuelves a reir con ganas, recordando la sonrisa nítidamente a la mañana siguiente. No hay necesidad de olvidar, sólo tienes que remover nerviosa la arena, borrando los dibujos que has hecho sin darte cuenta...aunque hagas lo que hagas, todo permanecerá ahí.

La falta de costumbre puede engatusar a tus sentidos. Hace tanto que no te lanzas a sentir, que puede que te equivoques, o que te confundas, o que simplemente, imagines! Pero si es así, te has olvidado de la parte más importante del juego...pellizcarte para no cambiar lo real por lo deseado.

Como suele ocurrir tan a menudo, el consejo llega cuando la herida ya casi ha dejado de sangrar...

Es hora de volver al camino, ¿quién decide cuándo hay que volver a caminar? El tiempo, Querida Amiga...cuando te das cuenta de que tu recuerdo ya te ha olvidado.

¿Cómo se titula algo que no sabes cómo titular?

No se han inventado las palabras para esto. O no consigo encontrarlas, o es que ya murieron.

Siento algo que no tiene nombre, ni apariencia. Ni lógica. Por mucho que lo intento, esque no hay por donde cogerlo. ¿Siento?

Me quejo de vicio, y lo peor de todo es que soy tan consciente de ello como de mis propios latidos.

Este querer y desquerer continuo, que está todo tan claro que al final la ceguera se apodera de mi, y volvemos al mismo punto. ¿Hubo un principio para este fin?

Que digo que no cuando mi cuerpo dice que si. Y cuando pronuncio que si todo se convierte en una obligación. Y comienza la huida.

No puedo parar de correr. Me escapo, corro de un lado para otro, y no puedo evitarlo. Mirar atrás es pecado, porque llega el arrepentimiento. Vacío de todo, porque nunca termina significando nada.

Me quedo sin razones para abandonar el abrigo de mis sabanas. No hay razones, absolutamente ninguna.

Aun así, cuando la huida acaba me siento extrañamente dichosa. Y me digo que nunca más, una y otra vez. Hasta la siguiente.



He perdido mi libro de instrucciones. O tengo miedo de comprender lo incoherente. O simplemente, que al diccionario, le faltan las palabras.

Cuando Las Máscaras Alcanzan Su Valor Absoluto

El juego ha comenzado. Aquí, en la selva del todo se vale. Eres libre de elegir tus movimientos y estrategias. Nada queda prohibido y cualquir cosa sirve. Que no se te olvide.

El susto inicial se sigue del pensamiento del Yo puedo. No hace falta más. La inocencia y la creencia en la bondad (tanto propia como ajena) son suficientes herramientas para sobrevivir. Todo es hermoso, no hay visión de daño alguno y la estabilidad es tan dura que incluso aburre. Esto esta chupado.

Comienza la búsqueda de emociones. Sin arma ni escudo, no hay dolor ni mal.
Hasta que llega el primero. Buena derecha, ni la ves venir. Te ríes, porque seguro que ha sido una equivocación. Continuas tu paseo. Tienes un ojo morado, pero todo sigue siendo maravilloso.

Pero llega el segundo. Por la espalda y sin hacer ruido. Sale corriendo, asi que nisiquiera ves su cara. Ha hecho que caigas al suelo y duele, duele mucho y no sabes por qué. Las hojas de una palmera seca son tu solución. Arremetes contra el camino cargando tu pequeño escudo. Es molesto, pero no se hace insoportable.

Aun así, arañazos y golpes continuan llegando. No lo entiendes, nadie contesta a tu Por Qué, pero estás magullado. Poco a poco, tu pequeño escudo se ha convertido en una losa de hojas muertas. No sientes los nuevos golpes, pero la savia de palmera no cura tus heridas.

Protegido vuelves a sentirte confiado. Crees que aun así, llegará el momento en el que los palos cesen. Te agarras de las manos que aparecen. Intentas aguantar, te coges fuerte. Pero el miedo se ha hecho poderoso en el camino. Sueltas y empujas. Sin darte cuenta, ahora eres Tú el que golpea.

Hasta que llegas allí. Arrastras los pies magullados y tus nudillos sangran. Has perdido la cuenta de lo que ha dolido y lo que has hecho doler. No importa, has llegado. El sudor cubre tu rostro y la armadura improvisada es difícil de cargar. Pero ha llegado el premio...nadie querrá hacerte daño, porque nadie podrá conocerte.


Enhorabuena amigo, ya tienes tu propia máscara. Pasas al segundo nivel... La selva sigue esperándote igual de bella...